Nunca es demasiado tarde para cambiar tu futuro financiero

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Afrontar el futuro

En distintas fases de nuestras vidas, cada uno de nosotros tenemos esperanzas, sueños, preocupaciones y retos diferentes. Así, estar financieramente preparados para encarar cualquier cambio que nos presente el destino es crucial para lograr nuestros objetivos y abordar lo inesperado. Esto requiere comprender los problemas y oportunidades que puedan surgir en el camino hacia el futuro financiero que deseamos.

Para ello, uno debe considerar cuidadosamente sus  requisitos financieros actuales y pensar sobre cómo pueden cambiar a lo largo de su vida.

Como primer paso, resulta útil distinguir entre necesidades esenciales y requisitos adicionales. La siguiente tabla ilustra un ejemplo de este ejercicio:

Necesidades esenciales Nivel de capital / ingresos mínimos para cubrir necesidades básicas.
Sueños y ambiciones Por ejemplo viajes, aficiones, fundar una compañía o ayudar a nuevas generaciones a entrar en el mercado inmobiliario.
Gastos inesperados Gastos sanitarios, emergencias familiares, pérdida de empleo.
Dejar un legado Disponer de una herencia para nuestros hijos o nietos. 

Tener dinero ahorrado en el banco es posiblemente el mejor modo de asegurar que será capaz de satisfacer sus necesidades esenciales actuales, y para la mayoría de las personas, esta es su principal prioridad.

Sin embargo, en el caso de objetivos adicionales –como la ambición de fundar una empresa, disfrutar de unas vacaciones inolvidables, ayudar a sus hijos a lograr su sueño de ir a la universidad o comprar su primera casa, o la libertad de gozar de una jubilación cómoda– limitarse a ahorrar mucho quizá no baste para lograr todo lo que desea, sobre todo cuando los tipos de interés permanecen bajos. Por consiguiente, a lo mejor vale la pena preguntarse si puede permitirse asumir cierto grado de riesgo financiero, colocando parte de su dinero en inversiones o «clases de activos» con potencial de mayor crecimiento que la liquidez.

Nunca es demasiado pronto, ni demasiado tarde

Todo esto puede sonar abrumador, y puede resultar tentador aplazar la toma de decisiones importantes que afectarán a su estilo de vida futuro. O quizá tenga la sensación de que ha perdido la oportunidad de crear mejores resultados para las decisiones que ya ha tomado sobre sus ahorros e inversiones. 
Nunca es demasiado pronto –ni demasiado tarde– para marcar la diferencia en su futuro financiero, pero hacerlo podría requerir un nuevo planteamiento.

El enfoque más apropiado para usted dependerá de su situación individual. Deberá considerar qué estilo de vida puede alcanzar de forma realista, dadas sus circunstancias actuales y probables en el futuro, así como la cantidad de riesgo que puede asumir cómodamente con objeto de lograr sus objetivos individuales. Hablar con un asesor financiero puede ayudarle a determinar estos factores.

Elegir la opción adecuada para usted

Existen muchos tipos de inversiones disponibles, y es importante comprender los riesgos potenciales que implica cada una de ellas. Deberá tener en cuenta que invertir en activos con potencial de mayores niveles de rentabilidad puede elevar el riesgo de pérdidas de capital, con lo que podría no recuperar la totalidad de la suma invertida inicialmente.

Si invierte por primera vez, o sencillamente no dispone del tiempo o de los recursos necesarios para gestionar su propia cartera de inversiones, puede optar por invertir en fondos. Un fondo es un vehículo de inversión colectiva, que aglutina el dinero de muchos inversores para comprar una cartera de acciones, bonos u otros activos –a cargo de un gestor profesional– a fin de lograr un objetivo de inversión. 

Una modalidad de fondo popular entre quienes desean delegar la toma de decisiones complejas sobre qué tipo de inversiones tener en cartera y cuándo hacerlo, es el fondo multi-activos. Estos fondos reparten su patrimonio entre distintas clases de activos, con lo que brindan acceso a una gama de oportunidades de crecimiento en una única cartera. Además, combinar distintos tipos de activos también es un modo contrastado de gestionar el riesgo.

El valor de las inversiones y los ingresos que se derivan de ellos fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial. Una inversión en renta variable o en renta fija implica un mayor riesgo que un depósito en efectivo. El valor de una inversión en renta variable o en renta fija puede fluctuar. Los puntos de vista expresados en esta página web no deben considerarse como una recomendación, asesoramiento o previsión.