Mitos sobre el riesgo

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En la coyuntura actual, no sorprende que muchos inversores estén mostrando cautela a la hora de asumir «riesgo» con su dinero. No obstante, ¿y si el mayor riesgo es no comprender el riesgo propiamente dicho? Al fin y al cabo, un enfoque excesivamente cauto podría dificultar el logro de sus objetivos financieros. En este artículo, el equipo Multi-Activos de M&G trata de derribar algunos de los mitos sobre el riesgo que podrían estar impidiéndole aprovechar oportunidades de inversión potencialmente adecuadas a su perfil.

«Todo riesgo es malo»

A nadie le gusta la incertidumbre, pero en última instancia, invertir consiste en aceptar cierto nivel de riesgo. Uno de los mayores riesgos a la hora de invertir es no comprender el propio concepto de riesgo.

Todo inversor que intente evitar de forma indiscriminada todo tipo de riesgo podría estar renunciando a oportunidades para potenciar la rentabilidad de su cartera. En función de su situación individual, asumir cierto riesgo puede ser útil –o incluso esencial– para cumplir sus objetivos financieros.

La clave es tratar de asegurarse de que obtiene una remuneración adecuada por dicho riesgo, invirtiendo en activos con valoraciones atractivas. Además de asumir niveles adecuados de riesgo al precio adecuado, un inversor suele hacer bien en cerciorarse de que su cesta de inversiones incluye un abanico de distintos tipos de activo.

«Riesgo equivale a volatilidad»

Los inversores suelen confundir el «riesgo» con la «volatilidad». Nosotros creemos que el riesgo a la hora de invertir se reduce a una sola cosa: la probabilidad de perder dinero cuando llega el momento de vender su inversión, una vez «ha llegado usted a su destino».

La volatilidad, en cambio, es una medida del grado en que se mueve el precio de un activo a medida que pasa el tiempo, dando una idea de lo pedregoso o accidentado que será el camino para el inversor hasta dicho destino.

No obstante, la volatilidad solamente es relevante si es apropiada para su propio horizonte de inversión.

Gráfico 1. Dos escenarios de inversión

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Fuente: M&G, únicamente a efectos ilustrativos.

El gráfico 1 ilustra dos inversiones hipotéticas. La inversión A es claramente más volátil a corto plazo, con lo que si la intención del inversor era tenerla en cartera solo un día, la probabilidad de perder una cantidad de dinero considerable es mucho mayor que en el caso de la inversión B.

En cambio, si ampliamos nuestro horizonte de inversión, podemos ver que aunque la inversión B es menos volátil (es decir, que fluctúa menos a corto plazo), ha resultado ser una opción más arriesgada, dado que su probabilidad de perder dinero es mayor a largo plazo.

Con esto no sugerimos que debamos ignorar cómo se genera la rentabilidad al intentar evaluar la calidad de las decisiones de inversión. Dicho esto, sí debemos alejarnos de definiciones de riesgo estrechas y excesivamente simplistas con objeto de acercarnos al logro de nuestros objetivos financieros a futuro.

«El riesgo depende del tipo de activo»

Uno de los mitos más peligrosos es la idea de que el riesgo es estático. Debemos desconfiar de suposiciones simplistas como que «la deuda soberana es de bajo riesgo y la renta variable es de alto riesgo». Históricamente, las acciones han registrado mayores niveles de volatilidad y de rentabilidad que los bonos, pero ha habido periodos en que estos últimos han superado a las primeras. Si el verdadero riesgo tiene que ver con la pérdida permanente de capital, este depende entonces del precio que pagamos por un activo comparado con el precio al que lo vendemos. En el momento en que los inversores comienzan a sobrevalorar la «certidumbre» y consideran que un activo es «libre de riesgo», es cuando suele ser más arriesgado. En nuestra opinión, pagar un precio bajo por acciones (por ejemplo) tiene menos probabilidades de causar una pérdida financiera permanente que pagar demasiado por títulos de renta fija.

Las características de riesgo de todos los activos cambian con el tiempo, con lo que es importante evaluar si el precio de ciertas inversiones obedece a percepciones emocionales, en lugar de a los hechos.

«Diversificar el riesgo es fácil»

Pese a creer que la volatilidad no debe confundirse con el riesgo, reconocemos que tolerarla puede resultar incómodo. Diversificar su cartera puede ayudarle a suavizar eventuales altibajos.

La diversificación es uno de los pilares básicos de la inversión, pero el proceso no es necesariamente tan sencillo como puede parecer a primera vista.

Una vez aceptada la idea de que ningún activo es «seguro» o «arriesgado» de forma permanente, está claro que deberíamos evaluar y actualizar regularmente el equilibrio entre los distintos activos de una cartera como respuesta –y en anticipación– a cambios en las condiciones de mercado. La flexibilidad es crucial para responder a cambios en las valoraciones y en los fundamentales económicos, al flujo de noticias y al voluble sentimiento de los inversores.

Sin embargo, lograr (y mantener) una diversificación efectiva por su cuenta puede ser un proceso complicado, largo y potencialmente caro. En nuestra opinión, una de las maneras más sencillas (y asequibles) de lograr una diversificación efectiva es invertir en un fondo multi-activos gestionado de forma activa por inversores profesionales. Los gestores de fondos pueden monitorizar constantemente los mercados y ajustar sus carteras multi-activos a fin de que estén invertidas en los activos adecuados en el momento oportuno.

«El riesgo puede evitarse prediciendo el futuro»

Nosotros consideramos imposible pronosticar el futuro con éxito y de forma constante, ya que los mercados financieros son muy complejos y vulnerables al impacto del sentimiento impredecible de los inversores.

Pensamos que los hechos observables sobre el presente son nuestra mejor guía para el futuro. Dicho de otra forma: los precios actuales de los activos, en el contexto del entorno económico a día de hoy, son el indicador más potente de la probabilidad de riesgo futuro.

Nuestro enfoque para lograr la combinación de riesgo y rentabilidad más favorable consiste en construir y gestionar de forma flexible carteras de activos con valoraciones atractivas, ajustando el tamaño de cada posición individual en base a su probable contribución al riesgo total de las mismas. Pero sobre todo, nuestra convicción en cada activo en cartera se basa en hechos observables en el presente, y no en intentos de predecir lo impredecible.

En nuestra opinión, los fondos multi-activos gestionados de forma activa pueden ofrecer inversiones bien diversificadas capaces de ayudarle a navegar los ciclos de mercado. Al asumir niveles de riesgo apropiados, sus gestores pueden intentar lograr sus objetivos con independencia de la evolución de cualquier tipo de activo individual durante su horizonte de inversión.

Equipo Multi-Activos de M&G

El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial. Los puntos de vista expresados en esta página web no deben considerarse como una recomendación, asesoramiento o previsión. No podemos ofrecerle asesoramiento financiero. Si no está seguro de que su inversión sea apropiada, consúltelo con su asesor financiero.

Glosario

Activo: Cualquier elemento con valor comercial o de intercambio, que es propiedad de una empresa, una institución o una persona.

Bono: Un bono es un título de deuda, con frecuencia a una empresa o gobierno, normalmente a un tipo de interés fijo por un plazo determinado, al final del cual es reembolsado.

Deuda pública (deuda soberana): Títulos de deuda (letras, bonos y obligaciones) emitidos por un gobierno.

Diversificación: Se refiere a la práctica de realizar inversiones en una variedad de clases de activos. Es una técnica de gestión de riesgos, en la que dada una cartera bien diversificada, cualquier pérdida de una participación individual debería ser compensada por ganancias en otras posiciones reduciendo de este modo su impacto en la cartera.

Gestión activa: Filosofía de inversión según la cual la asignación de capital responde a las decisiones del inversor o del gestor del fondo. La gestión activa persigue superar las rentabilidades de la bolsa o el índice/sector de referencia, no replicarlas.

Gestión del riesgo: Hace referencia a las actividades emprendidas por el gestor de fondos para limitar el riesgo de pérdidas para la cartera.

Renta variable: instrumento financiero cuya rentabilidad no está definida de antemano, sino que depende de distintos factores entre los que destacan los beneficios obtenidos y las expectativas de negocio de la sociedad emisora.

Riesgo: La posibilidad de que la rentabilidad de una inversión acabe siendo distinta de la esperada. El riesgo incluye la posibilidad de perder parte de la inversión original.

Volatilidad: La tendencia de un título, fondo o índice a variar rápidamente. Refleja el grado de desviación de la norma para ese tipo de inversión en un periodo de tiempo concreto. Cuanto mayor es la volatilidad de un título, más riesgo suele conllevar.