Crisis del coronavirus: la oleada de ventas de deuda high yield ha sido excesiva

02/04/2020

La oleada de ventas sufrida por los mercados mundiales en marzo de 2020 ha sido brutal. La deuda high yield no ha sido la excepción, pues muchos inversores han tratado de convertir activos arriesgados en liquidez ante la pandemia de coronavirus. Pero, ¿ha ido demasiado lejos esta actividad de venta?

Le remitimos al glosario para una explicación de los términos de inversión empleados en este artículo.

La oleada de ventas sufrida por los mercados mundiales en marzo de 2020 ha sido brutal. La deuda high yield no ha sido la excepción, pues muchos inversores han tratado de convertir activos arriesgados en liquidez ante la pandemia de coronavirus.

Pero, ¿ha ido demasiado lejos esta actividad de venta? Yo creo que sí, y que presenta una oportunidad excepcional a los inversores capaces de adoptar un horizonte a largo plazo.

Habrá malas noticias...

Los bonos corporativos high yield son, por supuesto, los de compañías percibidas como con la mayor probabilidad de impago (de no poder seguir pagando intereses o devolver íntegramente el capital principal a los bonistas llegado su vencimiento). Así, por definición, anticipamos que algunas inversiones incumplirán, incluso cuando la economía va bien.

Hoy en día es indudable que muchas empresas quebrarán debido al fuerte bajón de la actividad económica global, dejando a sus acreedores —incluidos los bonistas— sin compensación. Algunos sectores sufrirán especialmente, como las aerolíneas y el turismo.

Las compañías energéticas, sobre todo las dedicadas a la exploración y producción de gas y petróleo, se verán además doblemente afectadas por el descenso de la demanda y la mayor oferta, que ha arrastrado a los precios del crudo hasta menos de 30 dólares por barril. En un entorno financiero salvaje, muchos grupos de energía —incluidos los productores estadounidenses de gas y petróleo de esquisto— se verán abocados a incumplir su deuda. Dado el tamaño del sector de la energía, esto hará mella en las tasas de impago en todo el mercado de deuda high yield.

...pero no todas las noticias serán malas

Dicho esto, no todos los sectores pasarán apuros en esta recesión provocada por el coronavirus que obliga a consumidores y trabajadores a quedarse en casa. Las compañías de tecnología, medios de comunicación, salud o envasado podrían incluso florecer.

Mientras una empresa no descarrile, debería ser capaz de hacer frente a sus pagos en concepto de deuda. Lo mismo vale para las compañías europeas y de Norteamérica que reciban suficiente respaldo estatal para superar la crisis hasta que la pandemia remita.

El grado de respaldo prometido por las autoridades del universo desarrollado para evitar un descalabro económico no debería subestimarse. Además del apoyo gubernamental a empresas y el aumento del gasto fiscal para espolear a la economía, los bancos centrales se han comprometido a comprar deuda.

Si bien es cierto que la deuda corporativa no figurará entre los títulos comprados directamente, el segmento sí se beneficiará debido a que el mayor precio de la deuda soberana y del crédito con grado de inversión elevará el atractivo relativo de los bonos high yield, respaldando con ello su demanda.

Una oportunidad que no se repetirá en este ciclo

Es imposible predecir cuándo tocarán fondo los precios de la deuda high yield, o si ya lo han hecho. Las malas noticias no han faltado, y seguirán surgiendo. No obstante, estoy convencido de que tras una oleada de ventas indiscriminadas carente de toda lógica, el dolor para los inversores ya tiene que estar descontado.

El descenso de las cotizaciones ha elevado las TIR de los bonos high yield —su renta anual proyectada como proporción de su precio—hasta niveles que no se veían desde la crisis financiera global, hace algo más de una década. El conjunto del sector cotiza en niveles de deuda distressed (bonos de compañías que han quebrado o que están a punto de hacerlo).

No olvidemos que la renta es un elemento clave de la rentabilidad total proyectada para los inversores en deuda high yield. En mi opinión, los mayores niveles de renta —a través de cupones regulares— en una década remuneran suficientemente el mayor riesgo de incumplimiento en la clase de activos.

Tomando al mercado high yield en su conjunto, los precios parecen descontar la expectativa del peor escenario posible como resultado de la pandemia. Los efectos del virus son muy reales, pero el respaldo fiscal y monetario brinda a la economía una buena probabilidad de evitar una recesión prolongada.

Por consiguiente, creo que la reciente agitación ha creado oportunidades para los inversores en deuda high yield que solamente se dan una vez en un ciclo de mercado.

Las rentabilidades pasadas no son un indicativo de las rentabilidades futuras.

El valor y los ingresos de los activos del fondo podrían tanto aumentar como disminuir, lo cual provocará que el valor de su inversión se reduzca o se incremente. No puede garantizarse que el fondo alcance su objetivo, y es posible que no recupere la cantidad invertida inicialmente.

Los puntos de vista expresados en este documento no deben considerarse como una recomendación, asesoramiento o previsión. No podemos ofrecerle asesoramiento financiero. Si no está seguro de que su inversión sea apropiada, consúltelo con su asesor financiero.

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