De vasos de café a cambio climático

15/04/2019

Ben Constable-Maxwell, Director de Inversión Sostenible y de Impacto en M&G Investments, analiza los principales motores de la inversión responsable y por qué considera que no se trata de una moda pasajera.

Le remitimos al glosario para una explicación de los términos de inversión empleados en este artículo.

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El mundo en que vivimos está cambiando. De la mano de una concienciación creciente, sobre todo entre las generaciones más jóvenes, la necesidad de abordar los grandes problemas medioambientales y sociales es cada vez más imperiosa. Desde lo cotidiano, como reciclar vasos de café para llevar, hasta los grandes retos climáticos, sanitarios y de distribución de la riqueza, existe una disposición creciente a actuar contribuyendo a la solución, y no exacerbando el problema. Nuestro éxito al abordar estos problemas afectará a las generaciones venideras.

Este cambio de pensamiento también ha llegado al mundo de las finanzas, en forma de planteamientos más responsables y positivos. Los inversores ya no se contentan con el calificativo de “éticos” por el hecho de excluir sectores “controvertidos” como el tabaco, el alcohol o el armamento polémico en sus carteras. Como marco para comprender riesgos y oportunidades, la inversión basada en factores medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) ha desbancado en gran medida a las tradiciones más simplistas de la inversión ética. Los defensores de la ESG abogan por un diálogo activo con las compañías para influir en su comportamiento, fomentan mejores condiciones de trabajo en todo tipo de sectores, y exigen un análisis detallado de los compromisos medioambientales de una compañía.

Así, los inversores ya no consideran únicamente los aspectos financieros tradicionales de sus carteras, sino que evalúan una gama mucho más amplia de aspectos igualmente relevantes para el éxito corporativo a largo plazo. Esto puede implicar, por ejemplo, analizar la efectividad con la que una compañía gestiona los riesgos ESG susceptibles de dañar seriamente su reputación. En un mundo dominado por las redes sociales, empresas como VW, Facebook y United Airlines conocen sobradamente cuánto pueden sufrir sus cotizaciones cuando su imagen queda en entredicho.

En el amplio marco de la inversión responsable (IR), los inversores de impacto pueden ir aún más lejos. Su objetivo es doble: además de buscar rentabilidades atractivas logradas de forma responsable, intentan generar un impacto mensurable y positivo en la sociedad y el medioambiente. Nosotros lo interpretamos como alinear beneficio y finalidad. Esta interesante combinación quizá sea el factor por el que esta área de la IR es la que más crece en la actualidad… si bien partiendo de un nivel bajo.

No obstante, este tipo de estrategias de impacto positivo ganan tracción por un motivo adicional: si en el pasado eran coto exclusivo de inversores institucionales o de alto nivel patrimonial, hoy en día están cada vez más al alcance del inversor particular a través de acciones cotizadas. Así, este puede invertir en compañías como Novo Nordisk, líder mundial en el tratamiento de la diabetes, o acceder a la energía verde a través de empresas con parques eólicos marinos como Orsted. Una labor exhaustiva de diligencia debida determinará su impacto en la sociedad.

Como gestores conocemos bien el mundo de la IR, un área en la que estamos presentes desde hace más de 85 años. Lo que sí es nuevo es la amplitud de nuestra gama, desde estrategias multi-activos –que combinan una mezcla de ESG e inversión de impacto en renta variable y renta fija– hasta inversión de impacto en acciones cotizadas.

De la mano de una mayor concienciación medioambiental y social, respaldada por una intensificación del cambio regulatorio, la IR ha pasado a ser un aspecto clave en las agendas de gobiernos, compañías e instituciones, y de forma creciente, de los inversores minoristas. Nadie negará que todavía falta por hacer, pero el impulso hacia la alineación de objetivos sostenibles y financieros significa que esta disciplina ya no puede verse como una moda pasajera. La inversión responsable ha llegado para quedarse.

Los puntos de vista expresados en este documento no deben considerarse como una recomendación, asesoramiento o previsión.

El valor y los ingresos de los activos del fondo podrían tanto aumentar como disminuir, lo cual provocará que el valor de su inversión se reduzca o se incremente. No puede garantizarse que el fondo alcance su objetivo, y es posible que no recupere la cantidad invertida inicialmente.

Esta información no constituye una oferta ni un ofrecimiento para la adquisición de acciones de inversión en cualquiera de los fondos de M&G. Promoción financiera publicada por M&G International Investments S.A. Domicilio social: 16, boulevard Royal, L-2449, Luxembourg.