Convertibles

Los bonos convertibles pueden ayudar a los inversores a mejorar el equilibrio entre riesgo y rentabilidad en sus carteras de inversión.

Los bonos convertibles son un híbrido entre un instrumento de renta fija y una inversión en acciones de una compañía. De este modo, pueden conllevar un riesgo relativamente bajo en comparación con otras clases de activos como la renta variable. Los convertibles están estructurados de manera similar a los bonos corporativos (instrumentos de renta fija emitidos por compañías): por lo general pagan un interés fijo y vencen en una fecha predeterminada, en la que el emisor reembolsa la emisión al inversor.

La diferencia es que los convertibles pueden canjearse por un número determinado de acciones de una compañía. Esto brinda al inversor la oportunidad de beneficiarse de subidas de las cotizaciones de las acciones, y lograr de este modo mayores rentabilidades en el largo plazo.

El valor de las inversiones fluctuará, por lo que el precio de los fondos puede subir o bajar, y es posible que no recupere la inversión inicial.

¿Cómo funcionan los convertibles?

Los bonos convertibles pagan periódicamente un cupón (el interés pagado por la compañía emisora en concepto del préstamo que ha captado mediante la venta de los bonos) y tienen una fecha de vencimiento fija (la fecha a la que la compañía emisora se ha comprometido a reembolsar el bono). No obstante, también incorporan una opción que permite al inversor convertirlos en un número determinado de acciones de una compañía.

Esto puede hacerse dentro de un plazo de tiempo preestablecido y a un precio especificado, llamado precio de conversión. Si la cotización de la acción subyacente sube, el valor del convertible asociado también aumenta.

¿Por qué invertir en convertibles?

Los convertibles pueden ayudarle a diversificar su cartera mejorando su equilibrio entre riesgo y rentabilidad. Esto se debe a que responden a acontecimientos de mercado de forma distinta a los bonos convencionales y a la renta variable (o acciones).

Por ejemplo, a largo plazo, los convertibles suelen generar rentabilidades similares a las de esta última clase de activos, pero con un riesgo más bajo. Por consiguiente, invertir en convertibles puede ayudar a reducir el riesgo general de una cartera de inversión.

Normalmente, los convertibles son menos volátiles que las acciones (una acción, mercado o sector se considera volátil cuando su valor registra altibajos frecuentes o significativos). Si las cotizaciones de las acciones suben, el inversor en convertibles se beneficiará; y si bajan, todavía tendrá cierta protección en su cartera.

En ocasiones, el pago periódico de cupones de los convertibles es superior a las ganancias de las acciones, pagadas a los accionistas a través de dividendos en unas fechas determinadas. Aunque, a diferencia de los cupones fijos, los dividendos tienden a aumentar con el tiempo.

Por último, los convertibles tienen una mayor prelación que las acciones ordinarias en la estructura de capital de una compañía: esto significa que el inversor tiene un derecho sobre los activos de la compañía subyacente, y recibiría un mayor valor de recuperación en el caso de quiebra o liquidación.

M&G Global Convertibles Fund

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