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Audiencia/perfil

Infraestructura cotizada: Panorama tras el confinamiento y Q&A

29/06/2020

*EXCLUSIVAMENTE PARA INVERSORES PROFESIONALES.

Esta nota cubre los temas tratados por Alex Araujo, gestor del M&G (Lux) Global Listed Infrastructure Fund, durante su webcast del 9 de junio de 2020.

Resumen

  • La fase de volatilidad del mercado en marzo presentó oportunidades de compra que nos parecieron atractivas. Ello suscitó una actividad de cartera superior a la habitual y tomamos cuatro posiciones nuevas en utilities.

  • Los dividendos crecientes y fiables de este sector han fortalecido el flujo de rentas del fondo.

  • El estímulo fiscal podría suponer un viento de cola favorable a medida que los gobiernos aumentan su gasto en infraestructura para reanimar a la economía.

Panorama

Los gobiernos del todo el mundo han anunciado enormes paquetes de estímulo fiscal como respuesta al COVID-19, incluido un mayor gasto en infraestructura, lo cual podría proporcionar un trasfondo favorable. Nuestro enfoque a largo plazo no depende de la continuación de la expansión fiscal ni del impacto directo de iniciativas gubernamentales sobre el crecimiento económico, pero también somos conscientes de que este tipo de dinámica tiene potencial para impulsar en gran medida a las infraestructuras cotizadas.

La evolución del mercado continúa ilustrando este tema emergente. En Estados Unidos, la New Jersey Turnpike Authority (la agencia estatal responsable del mantenimiento de dicha autopista) anunció una subida del 36% del peaje para ayudar a financiar proyectos de capital por importe de 24.000 millones de dólares de cara a los próximos 15 a 20 años. En un año electoral en que la necesidad de gasto en infraestructura es una de las pocas áreas en las que republicanos y demócratas están de acuerdo, estaremos muy atentos a desarrollos similares en otros estados. En Europa, el gobierno español está considerando la privatización de autopistas bajo un modelo de peaje para asegurar su mantenimiento y longevidad a la luz de unas finanzas públicas bajo presión. También hemos visto la adjudicación de contratos de infraestructura a compañías como Vinci (en cartera) para un proyecto asociado con el sistema de transporte público de París. Todos estos desarrollos son importantes para la clase de activos.

El paquete de rescate económico europeo también destacó por su cariz verde, con un papel central para la sostenibilidad en el plan de recuperación. La «UE de nueva generación» tiene una política clara de fomento de las energías renovables y del transporte limpio, prestando asimismo atención a la renovación y la eficiencia de edificios e infraestructuras para respaldar una economía más circular. La infraestructura digital es otra área de mayor inversión en Europa, en el marco de los esfuerzos por mejorar la conectividad en la era digital y el rápido despliegue de redes 5G como una de las mayores prioridades. La propuesta de Alemania transcurre por una línea similar, con 50.000 millones de euros reservados para el cambio climático, la innovación y la digitalización. Las compañías expuestas a esta tendencia de crecimiento estructural tienen potencial de prosperar en beneficio de sus grupos de interés, como por ejemplo empleados, accionistas y el conjunto de la sociedad.

Es probable que el estímulo fiscal siga siendo un tema actual hasta que la economía global se halle en una posición más firme, pero también es importante no perder de vista el hecho de que las infraestructuras cotizadas se benefician de tendencias poderosas que, en nuestra opinión, serán seguramente más duraderas. Consideramos probable que vientos de cola temáticos como las renovables, el transporte limpio y la conectividad digital persistan durante muchas décadas. Por nuestra parte, continuamos invirtiendo con una perspectiva a largo plazo y mantenemos el optimismo en torno al futuro de la infraestructura cotizada y las oportunidades que ofrece.

MandG Global Macro Bond Fund GBP

RONDA DE PREGUNTAS

Estamos viendo un número creciente de recortes de dividendo por motivos políticos. ¿Cómo los enfocáis?

Un par de suspensiones de dividendo en el fondo fueron de índole política. Yo destacaría Flughafen Zurich: creemos que la compañía no necesitaba recortar su dividendo, pero dado el rescate de aerolíneas que eran sus principales clientes, hubiera sido difícil justificar la transmisión de esos subsidios a los accionistas en forma de dividendos. Así, su equipo directivo suspendió temporalmente el dividendo, pero mi expectativa es que lo reinstaurará cuando lo considere adecuado. La narrativa en torno a la suspensión de dividendo de Sydney Airport fue similar: la decisión fue la correcta dadas las circunstancias. Comprendemos las razones de las medidas tomadas, y evaluaremos sus consecuencias para estas empresas de aeropuertos a medida que evolucione la situación.

El recorte de dividendo de Unite Group también nos parece adecuado, después de que el proveedor de alojamiento estudiantil decidiera renunciar a recibir alquileres pese a poder exigirlos por contrato. De igual modo, el de PrairieSky Royalty supuso una medida prudente a la luz de la nueva realidad del sector de la energía, y de ningún modo refleja tensiones en su balance: la compañía no tiene endeudamiento alguno. Ambas empresas permanecen comprometidas con el crecimiento futuro del dividendo.

En general, venderíamos una acción si la compañía no tuviera intención alguna de restablecer sus distribuciones o de volver a una senda de crecimiento del dividendo, pero este no es el caso en ninguna de estas posiciones.

¿Por qué es tan baja la exposición a la infraestructura «social»?

Abordamos la fase complicada en los mercados con una ponderación considerable en infraestructura «social», pero dada la excelente evolución de estas posiciones, las utilizamos para financiar el aumento de la exposición a otras áreas. Así, fue una cuestión de rotar capital en base al valor relativo. La infraestructura «social» tiende a mostrar un buen comportamiento en momentos de incertidumbre y tensión extremas: estas acciones ganan terreno y sus valoraciones aumentan. Cuando esto ocurre, esta categoría representa una buena fuente de liquidez para invertir en áreas del mercado con valoraciones más atractivas. No hemos liquidado completamente ninguna posición y seguimos invertidos en las mismas acciones que antes, pero hemos reducido su ponderación para aprovechar otras oportunidades y sacar partido a la brecha de valor relativo. No tenemos nada en contra de este segmento: alberga a negocios de vital importancia, y si sus acciones perdieran terreno, estaríamos encantados de elevar nuevamente nuestra exposición al mismo.

A las puertas de la temporada de publicación de resultados correspondientes al segundo trimestre, que podría presentar oportunidades de compra, los niveles de efectivo del fondo son razonablemente bajos. ¿Qué os parece la situación?

La posición de efectivo obedece a nuestra filosofía de estar plenamente invertidos en infraestructura cotizada de cara al largo plazo. De media ha rondado el 1% de la cartera desde el lanzamiento del fondo, y nos brinda flexibilidad para gestionar flujos de capital y aprovechar oportunidades en el mercado. No obstante, el efectivo no es la única fuente de liquidez. Este fondo está diversificado, y las tres categorías y los varios sectores de infraestructura no se mueven necesariamente en la misma dirección de forma simultánea, con lo que rotaremos la cartera vendiendo las acciones de mejor comportamiento para financiar la inversión en nuevas oportunidades. Siempre va bien tener liquidez disponible, pero no hemos tenido problema alguno —incluso con una posición del 1% en efectivo— para añadir cuatro nuevas posiciones en marzo y abril. En nuestra opinión, permanecer plenamente invertidos en infraestructura cotizada es el mejor modo de servir a nuestros clientes.

¿Cómo reconciliáis el reciente rally del mercado con la realidad de una recesión?

El repunte bursátil ha sido generalizado, y mientras que algunos sectores merecen probablemente su valoración actual, este no es el caso en otros. A las gestoras activas les incumbe evaluar estas valoraciones relativas. Vuelvo a mi argumento anterior sobre los beneficios fiables de las utilities, un área cuya ponderación en la cartera hemos elevado de forma significativa. Tenemos exposición económica a través de infraestructura de energía y de transporte, por ejemplo, pero como gestores activos intentamos seleccionar acciones con beneficios y flujos de caja sólidos. Por supuesto, habrá volatilidad y veremos lo que nos depara la temporada de publicación de resultados, pero centraremos nuestra atención en negocios respaldados por activos que generan flujos de caja fiables y crecientes a largo plazo. Tenemos una cartera concentrada de 40 a 50 posiciones (ahora mismo 45), lo cual refleja nuestro enfoque selectivo. La temporada de resultados podría conducir a un nuevo episodio de volatilidad, pero ello podría brindarnos una nueva oportunidad para aprovechar cotizaciones atractivas dado nuestro horizonte de inversión a largo plazo.

Si los estímulos fiscales y monetarios generan inflación, ¿qué partes de la cartera se hallan en posición de beneficiarse?

La estrategia se concentra en el crecimiento. Estamos invirtiendo en flujos de caja y dividendos crecientes, y en muchos casos, ya sea directa o indirectamente, estos están vinculados a la inflación. El escenario ideal para esta estrategia es una economía creciente con una inflación ligeramente al alza, que impulse a los precios y las rentabilidades. Consideramos la inflación como algo deseable. A menudo se me pregunta sobre la sensibilidad de la estrategia a las TIR de la renta fija, y por supuesto estará expuesta a la volatilidad inmediata de los mercados de deuda, pero una inflación ligeramente creciente nos beneficia a largo plazo debido a nuestra concentración en el crecimiento. Si nos concentráramos exclusivamente en aportar una renta elevada, tendríamos una postura muy distinta.

¿Cómo se ha visto afectada la cartera por el confinamiento y por la posterior relajación de las medidas?

El mayor impacto del confinamiento fue en la categoría «económica», donde la infraestructura de transporte dejó de usarse casi del todo. El mercado respondió con un desplome reflejo e instintivo, que aprovechamos en el marco de nuestro horizonte de inversión a largo plazo. La infraestructura de energía fue otra área bajo presión, ya que el shock de oferta de la OPEP se sumó al trasfondo complicado creado por el desplome de la demanda de hidrocarburos. Las utilities, en cambio, fueron sumamente fiables y estables durante este difícil periodo.

Sin embargo, ahora que salimos del confinamiento, ya estamos viendo un repunte significativo en infraestructura de transporte, incluidos los aeropuertos ante la perspectiva de que la gente va a comenzar a volar de nuevo. La infraestructura energética ha experimentado un rebote similar, y a medida que se retiran las medidas, anticipo que las compañías de infraestructura «económica» repuntarán.

La infraestructura «social» mostró una gran estabilidad y consistencia durante el confinamiento, de forma similar al sector de suministro público. Así, mi expectativa es que esta categoría quedará rezagada al reabrirse la economía, aunque la necesidad de infraestructura hospitalaria es indudable. Este segmento ofrece oportunidades de crecimiento estructural y mantenemos nuestra exposición, si bien en el extremo inferior de nuestro rango de asignación típico.

La categoría «en evolución» ha sido escenario de una gran excitación en torno a la infraestructura de comunicaciones durante el confinamiento, debido a la obvia necesidad de capacidad digital, ya sea de telefonía móvil, de banda ancha o de centros de datos. No obstante, este tema trasciende el confinamiento y representa una oportunidad de crecimiento estructural que nos inspira una gran confianza. La infraestructura transaccional mostró cierto retroceso durante el confinamiento (en el segmento de pagos), pero está repuntando con fuerza, al igual que los negocios de regalías. Por ello gozamos de flexibilidad para invertir en las tres categorías y en sus distintos sectores, explotando oportunidades cuando las acciones pierden terreno y sacando partido a su repunte.

¿Cómo afectaría una segunda oleada de COVID-19 a la cartera?

En infraestructura «económica», las compañías de transporte volverían a pasar apuros y las de infraestructura energética también podrían enfrentarse a dificultades. Estas acciones sufrieron presiones significativas en marzo, lo cual aprovechamos para ampliar de forma selectiva y agresiva las posiciones en las que confiábamos. Durante el repunte, el aumento de sus valoraciones elevó las ponderaciones de estos sectores en la cartera hasta niveles bastante elevados. Desde entonces, hemos reducido esas exposiciones a fin de tener cierta protección de cara a una eventual segunda oleada. Nuestra exposición mucho más alta al sector de utilities también aporta un elemento defensivo, además de aportar un flujo de dividendos fiable.

No quiero minimizar la ventaja que puede aportar la volatilidad. Tenemos una estrategia orientada al largo plazo, con lo que si el pánico bursátil castiga excesivamente a las acciones, sacaremos partido a la situación. Lo importante a este respecto es el tamaño de las posiciones y tener la ponderación sectorial adecuada de producirse una nueva oleada de volatilidad.

¿Cómo enfocáis los aspectos ESG?

Los factores medioambientales, sociales y de gobierno corporativo (ESG) se han integrado en el proceso de inversión desde el primer día. La crisis reciente ha puesto de manifiesto la importancia de este ámbito, y sobre todo el aspecto del gobierno corporativo: debemos asegurarnos de que las compañías se gobiernan de forma adecuada, y de que las decisiones de dividendo tienen en cuenta a todos los grupos de interés. El elemento social ha pasado a un primer plano al considerarse múltiples colectivos a este respecto. Unite Group es un ejemplo perfecto, y creemos que la empresa ha hecho lo correcto para los clientes, para el negocio y para grupos de interés más allá de los accionistas. Nuestro proceso ESG se basa en una evaluación de la sostenibilidad de los activos de empresas de infraestructura cotizadas. No podemos permitirnos que las compañías en cartera pierdan su licencia social para operar o que se encuentren con «activos varados» (que ya no puedan explotarse debido a los compromisos adoptados en el marco de la transición energética). Estas cuestiones pasan a un primer plano en plena crisis económica, con lo que su evaluación es de importancia vital. Llevamos a cabo nuestra propia labor de análisis y empleamos a agencias externas a la hora de evaluar las credenciales ESG de las compañías, pero en última instancia, sacamos nuestras propias conclusiones y no seguimos necesariamente al pie de la letra lo que nos dicen estos terceros. Desarrollamos nuestras propias perspectivas, y nuestra postura en ocasiones contraria se ha visto remunerada. Es absolutamente crucial: todo gira en torno a la sostenibilidad de los activos y el crecimiento de los flujos de caja, para poder recibir mayores dividendos a distribuir a nuestros clientes.

El fondo invierte principalmente en acciones de compañías, con lo que es probable que experimente mayores fluctuaciones de precio que aquellos fondos que invierten en renta fija o liquidez. Más riesgos asociados con este fondo se pueden encontrar en el Documento de Datos Fundamentales para el Inversor (KIID).

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