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Renta variable europea: ¿Se acaba de perder el ciclo el estilo value?

03/04/2019

Los estilos de inversión se ponen de moda y dejan de estarlo con regularidad, pero la inversión value –concentrada en encontrar “gangas” entre las acciones más baratas del mercado– se ha visto repudiada durante la mayor parte de la última década.

Los inversores han dado la espalda al estilo value  

  • El estilo value ha pasado apuros en la última década, pese a la recuperación económica de la eurozona.
  • En Europa hay muchas acciones baratas, pero tememos que muchas de ellas son «trampas de valoración» (baratas con razón), sobre todo entre bancos, operadores de telecomunicaciones y utilities.
  • Dada la amplia brecha de valoración entre las acciones más baratas y las más caras del mercado, las acciones value nos parecen atractivas en base a su perfil de riesgo/rentabilidad.

Como inversores value, nos hemos acostumbrado a permanecer en áreas impopulares del mercado y a esperar con paciencia. El año pasado abrigábamos la esperanza de que el entorno económico ayudara a estas acciones a recuperar el favor de la comunidad inversora: la recuperación global parecía sólida, reinaba el optimismo, se anticipaba un fuerte crecimiento del beneficio corporativo en Europa, y el Banco Central Europeo parecía estar preparándose para normalizar su política monetaria.

Desgraciadamente, estos catalizadores potenciales se evaporaron rápidamente, sustituidos por obstáculos como la guerra comercial del presidente estadounidense, Donald Trump, con China. La incertidumbre política también puso nerviosos a los inversores, tras la victoria electoral de partidos antisistema en Italia y la falta de claridad en torno a la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

Está claro que el panorama actual es menos alentador que hace un año: la economía de la eurozona se está ralentizando (debido en parte a las tensiones comerciales), Italia se halla en recesión técnica, y el crecimiento alemán se está desacelerando. Esta situación complicada está afectando al rendimiento de las compañías, que están revisando a la baja sus expectativas de beneficio.

El persistente rezagamiento del estilo value en los últimos años ha llevado a muchos inversores a preguntarse si este enfoque aún representa una estrategia efectiva. De hecho, comienza a parecer que la inversión value se ha perdido todo un ciclo económico (gráfico 1). Reconocemos que la inversión value ha pasado apuros, enfrentada a considerables vientos de proa. Pero si examinamos la situación en mayor detalle, podemos ver que ha habido oportunidades en este segmento (gráfico 2). Las acciones value de mediana capitalización han registrado un buen comportamiento, y evitar a muchas large caps con problemas estructurales también habría sido una estrategia exitosa.

Gráfico 1  

Gráfico 2  

Las “trampas de valoración” plantean un reto importante

Creemos que el aspecto más significativo para los inversores value es evitar las llamadas “trampas de valoración”. Comprar acciones baratas conlleva numerosos desafíos, pero en nuestra opinión, el mayor de ellos es identificar qué compañías tienen problemas serios capaces de impedir que su cotización se recupere.

Los bancos europeos son un ejemplo clásico

En el mercado actual existen numerosas acciones aparentemente baratas, aunque muchas de ellas lo son con razón. Los bancos –para muchos los exponentes del segmento value europeo– han parecido presentar valoraciones atractivas durante gran parte de la última década. Sin embargo, también se han enfrentado a cambios estructurales significativos y, en su conjunto, han generado rendimientos del capital decrecientes y constantemente inferiores a su coste del capital.

Para nosotros, esta es la definición clásica de una trampa de valoración, y sirve para poner de relieve la importancia de aplicar un enfoque muy selectivo a la hora de invertir en acciones baratas. No ha sido hasta los últimos 18 meses que el sector nos ha inspirado más optimismo, al detectar oportunidades individuales cuyo binomio de riesgo/rentabilidad nos parece inclinado a nuestro favor. Tal es el descuento de valoración al que cotizan los bancos en la mayor parte de Europa, que también podemos encontrar oportunidades muy atractivas sin asumir el riesgo soberano innecesario que en nuestra opinión conllevan las entidades italianas, un área que hemos evitado.

Se recuerda a los inversores que el valor de los activos del fondo y de la renta que generan puede tanto caer como aumentar, con lo que el valor de su inversión hará lo propio. No se garantiza de modo alguno que el fondo vaya a lograr su objetivo, y cabe la posibilidad de que no recupere usted la suma invertida. Los inversores también deben ser conscientes de que el fondo puede estar expuesto a distintas divisas, con lo que las fluctuaciones de los tipos de cambio podrían mermar el valor de su inversión.

Telecos y utilities también suscitan dudas

También dudamos sobre áreas consideradas a la vez baratas y defensivas. Por ejemplo, la incapacidad de las compañías para monetizar la explosión de la demanda de datos de telefonía móvil, unida a niveles de endeudamiento elevados, nos lleva a cuestionar el atractivo de las valoraciones bajas del sector de telecomunicaciones.

Por lo que respecta a utilities, creemos que las firmas de este sector son vulnerables a cambios regulatorios y a decisiones políticas. En Alemania, el gobierno ha anunciado planes para reducir gradualmente su capacidad de producción de energía nuclear y de combustión de carbón, y Francia también se propone introducir políticas verdes. En este entorno, nos intranquiliza invertir en negocios percibidos como estables que podrían verse perjudicados por giros en la política gubernamental.

¿Motivos para el optimismo?

Pese a estos escollos potenciales, no obstante, ¿existen motivos para el optimismo de los inversores value? Hoy en día constatamos la existencia de varios riesgos. El crecimiento económico en la eurozona es deslucido, se anticipa una desaceleración de los beneficios corporativos, y es probable que los márgenes se compriman. Al mismo tiempo, riesgos políticos como la incertidumbre en torno al brexit y el gobierno populista de Italia también son fuente de preocupación, y cabe afirmar que son la causa del pesimismo que rodea actualmente a la región. Dicho esto, nuestro planteamiento largoplacista nos lleva a ver la incertidumbre y la volatilidad que la acompaña como fuentes de oportunidades. Los periodos de aversión al riesgo suelen presentar oportunidades a los inversores “contrarian” para comprar acciones a niveles atractivos. Una consecuencia del pesimismo reinante es que existe una brecha considerable entre las acciones más caras del mercado y las más baratas. Además, la reciente aversión al riesgo ha dado lugar a una gran diferencia de valoración entre las acciones de «bajo riesgo» (representadas por la categoría «largo relativo» en el gráfico 3) y las de «alto riesgo» (representadas por la categoría «corto relativo»).

Gráfico 3

Pensamos que las cotizaciones de las acciones «value» más baratas ya descuentan gran parte de las malas noticias, y que la bifurcación actual del mercado proporciona una oportunidad de riesgo/rentabilidad muy atractiva. Aunque resulta casi imposible predecir cuándo podría el estilo value recuperar el favor de los inversores, la historia indica que tiende a recuperarse de forma rápida e inesperada. Pronosticar tal desarrollo es difícil, pero concentrándonos en acciones baratas con fundamentales sólidos creemos estar bien posicionados para capturar cualquier recuperación potencial y soportar cualquier turbulencia bursátil.

M&G Investments

El fondo invierte principalmente en acciones de compañías, con lo que es probable que experimente mayores fluctuaciones de precio que aquellos fondos que invierten en renta fija o liquidez.

Otros riesgos asociados con los fondos se pueden encontrar en el Documento de Datos Fundamentales para el Inversor (KIID) del fondo.

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